La paradoja de nuestro tiempo es que gastamos más pero tenemos menos, compramos más pero disfrutamos menos. Reimos muy poco, manejamos muy rápido, nos enojamos demasiado, nos desvelamos demasiado, amanecemos cansados, leemos muy poco, vemos demasiada televisión y oramos muy rara vez. Hablamos demasiado, amamos demasiado poco y odiamos muy frecuentemente. Aprendimos a ganarnos la vida, pero no a vivir. Agregamos años a nuestras vidas, pero no vida a nuestros años









martes, 15 de febrero de 2011

Ni tú serás el mismo, ni el entorno al que regresas será igual, porque en la vida nada se queda

quieto!

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