La paradoja de nuestro tiempo es que gastamos más pero tenemos menos, compramos más pero disfrutamos menos. Reimos muy poco, manejamos muy rápido, nos enojamos demasiado, nos desvelamos demasiado, amanecemos cansados, leemos muy poco, vemos demasiada televisión y oramos muy rara vez. Hablamos demasiado, amamos demasiado poco y odiamos muy frecuentemente. Aprendimos a ganarnos la vida, pero no a vivir. Agregamos años a nuestras vidas, pero no vida a nuestros años









lunes, 8 de junio de 2009


Quién te dijo que yo me olvide de ti, que me duermo tranquila y jamás sueño contigo

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